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Funciona en local · sin subida

Pixelar una imagen

Dibuja un recuadro sobre cada zona que debe desaparecer, elige mosaico, difuminado o barra opaca en cada una, y descarga la imagen a resolución completa.

Herramienta

Cómo funciona

  1. 01

    Elegir una imagen

    Arrastra un PNG, JPEG, WebP, GIF o AVIF a la zona, o ábrelo con el selector de archivos. Una imagen por pasada, hasta 50 MB.

  2. 02

    Dibujar recuadros y elegir modos

    Dibuja un recuadro sobre cada zona que debe desaparecer, o cambia a Mano alzada y rodéala. Cada zona recibe su propio modo (mosaico, difuminado o barra opaca) y su propia intensidad.

  3. 03

    Revisar y descargar

    La vista previa muestra el resultado final. La descarga conserva la resolución completa del original, sin marca de agua y sin datos EXIF.

Privacidad

Tu imagen no sale de la pestaña del navegador. Se decodifica, se edita y se vuelve a escribir en local. Sin subida, sin servidor y sin registro.

Las fotos del piso salen esta tarde hacia la inmobiliaria, y en ellas se ve la matrícula del vecino, un buzón con un apellido y un extracto bancario sobre la mesa. La mayoría de las herramientas tapan una zona, te obligan a guardar y a empezar de nuevo. Aquí dibujas todos los recuadros en una pasada y decides en cada uno: mosaico, difuminado o barra opaca.

01: Cómo usarlo

¿Cómo usar esta herramienta?

  1. Suelta una imagen (arrastrar y soltar o selector de archivos, una imagen por pasada, hasta 50 MB)
  2. Dibuja un recuadro sobre la primera zona que debe desaparecer, o rodéala a mano alzada
  3. Elige el modo en cada recuadro: mosaico, difuminado o barra opaca
  4. Ajusta la intensidad de cada zona y revisa la vista previa
  5. Descarga, con la resolución del archivo original

¿Cómo pixelar una imagen por zonas?

Dibujas un recuadro sobre la zona que debe desaparecer. Luego el siguiente. Y el de después. Todos los recuadros conviven sobre la imagen al mismo tiempo, cada uno con su modo y su intensidad, y el cálculo ocurre una sola vez, al final.

Ahí está la diferencia con la mayoría de las herramientas de pixelado. En ellas tapas una zona, guardas, vuelves a cargar el archivo guardado y empiezas otra vez. Una foto con cuatro caras y dos matrículas son seis vueltas y cinco guardados intermedios, y cada uno recomprime la imagen un poco más.

Un recuadro ya dibujado se puede mover, agrandar por las esquinas y borrar por separado. Cuando la vista previa convence, descargas.

No todas las zonas son rectangulares. Encima de los controles puedes pasar de Rectángulo a Mano alzada y rodear la zona en lugar de encuadrarla. El principio y el final de la línea se unen solos, y solo se procesa la superficie interior. Mover, redimensionar por las esquinas y borrar funcionan después igual que con un recuadro.

¿Qué modo conviene en cada caso?

Tres modos por recuadro, y el acertado depende de lo que haya debajo.

Para las caras encaja el mosaico. Promedia cada casilla a un solo color, y el resultado se lee de inmediato como un tapado deliberado, que suele ser justo lo que se busca. El difuminado molesta menos a la vista, pero extiende los bordes en lugar de tirarlos: con poca intensidad sobrevive más estructura de la que sugiere esa superficie lisa.

Sobre texto va la barra opaca. Sustituye los píxeles del recuadro por un único color. Lo que estaba escrito ahí ya no está en el archivo, a ningún nivel de zoom ni bajo ningún filtro. No es cuestión de gusto, es la recomendación de un estudio revisado por pares:

“We believe that a solid bar provides the best choice for all consequential redactions of text in an image.”

Hill, Zhou, Saul y Shacham, On the (In)effectiveness of Mosaicing and Blurring as Tools for Document Redaction, PoPETs 2016

La autoridad de protección de datos de Baja Sajonia llega al mismo punto por la vía reguladora y añade una segunda condición: dibujar la barra al 100 % de opacidad y exportar después a un formato como JPG que no conserve capas de los pasos de edición (Hinweise zum Schwärzen von Dokumenten). Las dos condiciones se cumplen aquí por construcción. La barra se dibuja totalmente opaca, no con un pincel translúcido que después se levante con un control de contraste, y la descarga es una imagen de mapa de bits plana, sin capa alguna que deshacer. Eso es lo que significa la pixelización cuando se hace en serio.

¿Qué contiene el archivo descargado?

La imagen vuelve con la resolución con la que entró. Una foto de móvil de 4032 x 3024 sigue siendo de 4032 x 3024. La vista previa en pantalla puede calcularse más pequeña para que el arrastre vaya fluido, pero el cálculo final se hace sobre el original. Un PNG con zonas transparentes vuelve como PNG con zonas transparentes.

El archivo se reescribe píxel a píxel desde el lienzo del navegador. No es una copia parcheada del original. Eso tiene una consecuencia que la mayoría de las herramientas de pixelado nunca menciona: lo que el original llevaba en datos EXIF ya no tiene dónde alojarse. Coordenadas GPS, hora de captura, modelo de cámara, número de serie, campo de software y bloque XMP desaparecen, porque nunca llegan a escribirse.

También desaparece la miniatura que los archivos JPEG llevan dentro del bloque EXIF. Esa es la parte que los editores de imagen olvidan regenerar con gusto: tapar una cara y dejar la miniatura incrustada equivale a enviar la foto original en formato sello dentro del mismo archivo. Aquí ese error no cabe, porque la miniatura antigua no se hereda.

Un perfil de color incrustado tampoco sobrevive al camino. En fotos de gamut amplio, el resultado puede verse un punto distinto. Para una imagen que ya lleva barras encima, eso rara vez es el problema. Para un archivo destinado a imprenta, sí.

¿Qué archivos acepta la herramienta?

Una imagen por pasada, hasta 50 MB. Se aceptan PNG, JPEG, WebP, GIF (su primer fotograma) y AVIF, este último allí donde el navegador lo decodifica por su cuenta. HEIC queda fuera en esta versión: las fotos de iPhone pasan antes por HEIC a JPG y vuelven aquí después.

El archivo se queda en tu dispositivo durante todo el proceso. No hay subida ni servidor que lo guarde, y puedes cortar la conexión de red en cuanto la página haya cargado sin que el resultado cambie.

Las imágenes muy grandes chocan con un límite que no es nuestro sino del navegador. Cada lienzo tiene un lado máximo y una superficie máxima, y por encima devuelve píxeles vacíos en lugar de un error. Cuando una imagen cruza esa línea, la herramienta lo dice y no la procesa. Un resultado vacío sería la peor respuesta, porque en un rectángulo blanco no se ve que debería haber sido una foto con una matrícula.

¿Se puede despixelar una imagen?

Depende de lo que haya bajo el mosaico. La respuesta se divide en tres casos, y ninguno se resume en un sí o un no.

El texto en una tipografía conocida hay que darlo por recuperable. El estudio citado más arriba entrenó modelos estadísticos de lenguaje para volver a leer texto pixelado, y funcionó incluso cuando la casilla del mosaico era mayor que la fuente: los autores leyeron texto de 18 puntos bajo un mosaico de 24 puntos. Guardar después en JPEG no lo arregla, y ese es un malentendido caro y muy extendido.

Una cara bajo un mosaico es otro caso. Nadie reconstruye la cara. Lo que devuelven los servicios de despixelado es una cara inventada que, reducida, da el mismo mosaico, y puede pertenecer a otra persona distinta de la retratada. Aun así la foto no queda anónima: quien ya tenga una lista de personas posibles y fotos limpias de cada una puede cotejar la cara pixelada con esa lista. En un estudio del mismo año, una red entrenada para ello acertó a la persona correcta entre 530 candidatos en el 57,56 % de los casos con un mosaico de 16x16, frente al 0,19 % del puro azar.

Bajo una barra opaca no queda nada. Solo persiste un efecto lateral que conviene conocer: la barra revela su propia anchura y, con ella, la longitud aproximada de lo que tapa. Para un código postal da igual. Para una palabra sacada de una lista corta de palabras posibles, no.

Regla práctica: texto, cifras, documentos de identidad, datos bancarios y todo lo que venga de una captura de pantalla llevan barra. Caras, niños al fondo, placas de puerta y escenas de calle pueden llevar mosaico.

Preguntas frecuentes

Las dudas que aparecen antes de la primera descarga.

¿Cómo pixelar una imagen?

Suelta la imagen, dibuja un recuadro sobre cada zona y descarga. Todos los recuadros conviven sobre la foto al mismo tiempo, cada uno con su modo y su intensidad.

¿Cómo difuminar la cara de un niño en una foto?

Dibuja un recuadro sobre la cara y elige difuminado o mosaico. Sube la intensidad hasta que ojos y boca formen una sola superficie. Varios niños significan varios recuadros.

¿Se puede despixelar una imagen censurada?

Con texto sí, con caras solo en parte, bajo una barra opaca no. El texto pixelado en una tipografía conocida se reconstruye, por eso el texto va siempre bajo barra.

¿Dónde pixelar imágenes sin subirlas a ningún sitio?

Aquí mismo, en la pestaña del navegador. No hay subida, no hay servidor, no hay registro y no hay rastreo.

¿Se sube mi imagen a un servidor?

No. Todo el procesamiento ocurre dentro de tu navegador. La imagen se decodifica, se edita y se vuelve a escribir en tu propio dispositivo.

¿Qué formatos y qué tamaño de archivo admite?

PNG, JPEG, WebP, GIF (el primer fotograma) y AVIF, hasta 50 MB, una imagen por pasada. HEIC queda fuera en esta versión.

¿Se conservan la resolución y los metadatos?

La resolución sí, los metadatos no. La descarga tiene exactamente las dimensiones en píxeles del original y los campos EXIF desaparecen.

Herramientas relacionadas

Otras herramientas del ecosistema conversor relacionadas:

  • Eliminar metadatos, enumera los campos EXIF, GPS y XMP de un archivo antes de quitarlos.
  • HEIC a JPG, convierte las fotos de iPhone a un formato que esta herramienta acepta, en local y sin subida.
  • Quitar el fondo, recorta el motivo cuando lo que debe desaparecer es el fondo entero y no unas cuantas zonas.

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