¿Cómo usar esta herramienta?
- Elija el idioma — Español (fórmula Fernández Huerta) o Inglés (Flesch original).
- Pegue el texto en el campo o escríbalo directamente. El análisis se actualiza en vivo unos 150 milisegundos después.
- El score principal y la banda de clase dan el veredicto global. Cuatro tarjetas de índices al lado contrastan la evaluación desde distintos ángulos.
- El semáforo de Lectura Fácil y la tarjeta MCER responden a dos preguntas prácticas: ¿adecuado para comunicación pública? ¿Qué nivel de idioma necesita el lector?
- Ordene la tabla frase por frase por «Más difíciles primero» para encontrar frases que retrabajar.
¿Quién necesita realmente el índice de legibilidad Flesch?
Tres oficios ven cada día que la misma frase llega de forma distinta según el lector. Funcionarios que deben enviar una resolución a un ciudadano. Responsables de marketing que equilibran conversión y tasa de salto. Profesores de ELE que necesitan un manual para el nivel correcto. Para los tres, el índice Flesch da la primera orientación rápida — un número en una escala de cero a cien que esconde una afirmación lingüística concreta.
Esta herramienta reúne cuatro de esos números en una misma página. El score principal es el Flesch clásico — en la adaptación española de Fernández Huerta de 1959 o en el original inglés de Rudolf Flesch de 1948. Al lado, LIX y Gunning-Fog recalculan la misma muestra. Si los cuatro coinciden, el diagnóstico es sólido. Si divergen, la tabla frase por frase ayuda a ver de dónde vienen las diferencias.
¿Cómo funciona la fórmula Flesch-Fernández Huerta?
El score Flesch español sigue la fórmula P = 206,84 − 0,60 × ((sílabas / palabras) × 100) − 1,02 × ((palabras / frases) × 100). En esencia: más longitud media de frase y más sílabas por palabra → menor score. Dos palancas, nada más — y precisamente esa economía es su fuerza. Las frases largas bajan el valor. Las palabras polisilábicas bajan el valor. Quien quiera subir el score tiene una indicación directa: frases más cortas, palabras más cortas.
José Fernández Huerta recalibró los coeficientes originales para el español en 1959. La fórmula inglesa original FRE = 206,835 − 1,015 × ASL − 84,6 × ASW de Flesch no encajaba al español, porque las palabras españolas tienen, de media, otra distribución silábica. Los coeficientes de Fernández Huerta corrigen eso. Evaluar un texto en español con la fórmula inglesa da valores sistemáticamente sesgados — error frecuente en herramientas que no reconocen el idioma.
La publicación original de Flesch es hoy bien común de la investigación, igual que la tradición hispanohablante de índices de legibilidad. El cálculo puede hacerse a mano en un papel.
¿Cuándo no basta el score Flesch solo?
En tres casos vale la pena el vistazo paralelo a otros índices. Primero, en textos técnicos con muchos anglicismos — el Flesch los cuenta como palabras españolas aunque el lector los siente extraños. Segundo, en textos muy cortos, donde la varianza de muestreo vuelve poco fiable la cifra — el LIX suele ser más estable aquí. Tercero, en textos con muchas palabras largas pero sencillas (p. ej. «administración») — aquí ayuda el LIX, porque mide solo longitudes de palabra y de frase, sin especular sobre el número de sílabas.
Por esta razón, esta herramienta muestra cuatro índices a la vez: Flesch (basado en sílabas), LIX (basado en caracteres, neutral al idioma), Gunning-Fog (basado en sílabas, calibrado para inglés) y SMOG (basado en palabras de tres sílabas o más). Cuando los cuatro apuntan en la misma dirección, el veredicto es sólido. Un índice que se desvía mucho del resto suele ser pista de un problema de idioma o muestra, no del texto en sí.
¿Qué es el semáforo de Lectura Fácil y de dónde salen los umbrales?
La Lectura Fácil es la versión española del estándar europeo «easy-to-read» promovido por Inclusion Europe y, en España, por la Asociación Lectura Fácil. Apunta a hacer accesible la información para personas con dificultades de comprensión — discapacidad intelectual, trastornos cognitivos, baja competencia lingüística, dislexia. Está reconocida por el RD 1112/2018 sobre accesibilidad del sector público.
El semáforo de esta herramienta comprueba cuatro factores frente a umbrales empíricamente defendibles de las reglas de Lectura Fácil y de la norma UNE 153101 EX:2018. Verde («Adecuado») significa: longitud de frase ≤ 15 palabras, palabras difíciles (≥ 3 sílabas) < 10 %, tasa de pasiva < 15 %, frases anidadas (> 2 comas) < 10 %. Naranja («Justo») significa que los valores aún están en el rango «lenguaje claro» sin alcanzar la Lectura Fácil. Rojo («No adecuado») señala prosa jurídico-administrativa no exigible al gran público.
Importante: el semáforo es una orientación, no un dictamen jurídico. Una verdadera conformidad Lectura Fácil exige además material visual, maquetación, función de lectura y validación manual por personas del público objetivo. La estadística lingüística es solo un componente.
¿Cómo ayuda el puente MCER en la enseñanza de idiomas?
El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas divide la competencia lingüística en seis niveles — A1, A2, B1, B2, C1, C2. Profesores de español como lengua extranjera o inglés como segunda lengua necesitan a diario saber qué texto encaja en qué nivel. Una tabla aproximada de la práctica ELE asocia scores Flesch más altos a niveles más bajos — porque los niveles más bajos necesitan textos más sencillos.
Los umbrales en esta herramienta: a partir de Flesch 90, el texto es apto para A1; 80 a 90 corresponde a A2; 70 a 80 a B1; 60 a 70 a B2; 40 a 60 a C1, y por debajo de 40 entra en el rango C2 (dominio casi nativo). Son reglas prácticas, no fronteras científicamente exactas — las escalas MCER se definen por descripciones «puede hacer», no por valores de legibilidad. Pero para la primera selección de manuales, los umbrales bastan.
Efecto secundario útil: quien apunta un texto de marketing a B1 (internacionalmente vendible) y mide B2 con la herramienta ve de inmediato dónde retocar. La tabla frase por frase marca entonces exactamente las frases demasiado largas o complejas.
¿Cómo se lee la tabla frase por frase?
La tabla muestra cada frase con su número de palabras, su score Flesch individual y una etiqueta indicativa. Las etiquetas son «larga» (más de 25 palabras), «anidada» (más de dos comas), «muchas palabras largas» (tres o más palabras con ≥ 3 sílabas) y «pasiva» (auxiliares ser/haber + participio).
Para retrabajar un texto, ordene la tabla por «Más difíciles primero». Las primeras diez a quince frases son, por regla general, las que aportan la mayor mejora. Quien quiera subir un texto de 70 a 80 acorta tres frases demasiado largas y sustituye dos construcciones nominales — y el score sube visiblemente.
La tabla muestra como máximo las 60 primeras frases ordenadas. En textos más largos aparece un aviso con el número de entradas omitidas. Esto evita la fatiga de scroll y mantiene el diagnóstico manejable también en documentos largos.
¿Qué límites tiene el conteo de sílabas?
Las sílabas no son un problema trivial. En español, el conteo sigue normalmente patrones claros: cada grupo vocálico es una sílaba, los diptongos (ai, au, ei, eu, ie, io, ua, ue, ui, uo) cuentan como una, las tildes y la ñ se cuentan. En inglés la regla es más complicada — la E muda final debe restarse, el «-le» tras consonante recupera la sílaba.
Ambas heurísticas son sólidas, pero no perfectas. Nombres propios, siglas y préstamos pueden desviarse de la norma — la herramienta cuenta «PowerPoint» como dos sílabas, mientras un nativo escucha tres. Para una estadística agregada sobre 100 palabras o más, el error se promedia. Para palabras aisladas, el dato es aproximado — para lo exacto, consulte el diccionario fonético de la RAE.
¿A qué velocidad lee un adulto un texto?
La estimación de tiempo de lectura en la caja estadística calcula con 250 palabras por minuto. Es la mediana para lectura silenciosa adulta sobre material bien legible y se basa en un metaanálisis amplio de Marc Brysbaert de 2019. Las velocidades reales van de 175 palabras por minuto en textos difíciles a más de 350 en ficción fácil.
Para textos de marketing y contenido web, 250 es la suposición estándar útil. Quien redacta una carta y lee «Tiempo de lectura: 2 minutos 30 segundos» sabe enseguida si el formato encaja. Una carta administrativa con 90 segundos de lectura tiene posibilidades de leerse entera — una de 8 minutos, no.
Preguntas frecuentes
Todas las respuestas están más arriba en el texto — las FAQ recogen las consultas de búsqueda más frecuentes.
Herramientas de texto relacionadas
Estas herramientas complementan el análisis de legibilidad:
- Contador de caracteres — contar caracteres, palabras y tiempo de lectura en vivo al escribir.
- Cifrado César — cifrar, descifrar y aprender el cifrado clásico.
- Traductor Morse — convertir texto y código Morse, con audio y modo de aprendizaje.
- Comparador de texto — comparar dos versiones de texto línea a línea.
- Generador Lorem Ipsum — generar texto de relleno para pruebas de maquetación.
Última actualización: